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El pasado día 13, las profesoras Lola Vic y Máxima López junto con los alumnos de 1º de Bachillerato del centro de Safa-Baena, a eso de las 8:15 horas y después de esperar a los más despistadillos nos dirigimos a la ciudad de Almagro.
En el viaje nos acompañaron tanto la inquietud natural del viajante como la preocupación por el comportamiento no tanto de los alumnos como de las nubes que no se olvidaron de nosotros durante todo el camino.
Tras una parada para desayunar, una vez pasado el esperado tramo de Despeñaperros y con la ilusión de algunos por haber salido de tierras andaluzas, nos fuimos acercando a Almagro, pueblo con mucha historia y con no menos encanto.
Llegamos a buena hora para entrar en el único corral de comedias que se conserva tal y como se construyera allá por el siglo XVI. Cuando estuvimos acomodados, salió al escenario uno de los actores para comentarnos el desarrollo de las actividades que iban a tener lugar. En un primer lugar comentó, entre otras cosas, cómo se situaban en aquel tiempo los espectadores dentro del corral según la clase social a la que pertenecieran y dependiendo de si eran hombres o mujeres. Asimismo llamó mucho la atención alguna curiosidad sobre la higiene de las gentes de la época. Minutos más tarde, llegó el momento cumbre, la representación de La Celestina. A pesar de las bajas temperaturas, el viento y algunas gotillas que sin apenas notarse estuvieron presentes, la hora y media pasó en un suspiro. Y a las 14:00 horas nos despedimos hasta otra de este lugar mágico. La representación fue genial. Los actores dieron vida a los personajes de Fernando de Rojas consiguiendo trasportarnos a los años del incipiente Renacimiento y la adaptación, a nuestro parecer, inmejorable.
En los bares de la plaza repusimos energías, y allí mismo a las 16:00 horas de la tarde nos recogió el guía que nos iba a acompañar durante la visita a los lugares más destacables de esta pequeña localidad. Con la lluvia como acompañante en algún que otro momento fuimos conociendo La iglesia barroca de San Bartolomé, El museo Nacional del teatro, el Almacén de los Fúcares, algunas casas señoriales y, como no, la Plaza Mayor junto con la majestuosa escultura ecuestre que la preside.
A las 18:00 horas nos encaminamos hasta el autobús. El tímido sol se decidió a salir e hicimos el viaje de vuelta con el “reguetón” y con el “cuánto queda para llegar, señorita” de fondo.
La experiencia ha sido enriquecedora. Los alumnos han quedado contentos. Afortunadamente, a pesar de la preocupación de toda la semana, las nubes dejaron que todo se desarrollara según lo previsto.
Desde aquí os animo a visitar esta ciudad, que además en el mes de julio se viste de fiesta con un festival de teatro.
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